lunes, 13 de diciembre de 2010

Apolo

Camina por los adoquines gastados del monte Parnaso. Busca un bálsamo secreto, antiguo como el último verano, que embauque a Calíope para que le haga muy despacio el amor...

martes, 16 de noviembre de 2010

El Unicornio bramador

-Nunca me han gustado las estaciones de autobuses–ladró-Palacios de invierno que celebran bailes y convocan zapatos con cordones y zumbidos de maletas y, ya por última vez, espaldas y pescuezos.-

lunes, 25 de octubre de 2010

What´s the time, Mr. Wolf?

Siete japonesas bebían té verde tostado.  El Oshiruko todavía humeaba. Los Dagashi poblaban la mesita de vivos colores. Los murales de bambú, los tapetes de samuráis, geishas con sombrilla, maikos y colibrís sobre cerezos en flor.
Un cuaderno de tapas verde esmeralda viejo y roído, con ese color sanguina con el que el tiempo lame las hojas de los libros importantes  y que antaño atesoraba carruajes en sepia, sombreros de copa y lores con volutas blancas y aristocráticas, se abrió por la página seis.
Benjamin, posó su taza en la mesita de marfil y lo tomó enternecido, entre sus manos. Entonces las siete japonesas fueron de pronto los siete cisnes blancos del estanque de Holland park y el té en casa del señor Sugawara fue el té de las cuatro con scones y frutas confitadas en casa de la tía Harriet.
 De nuevo el tiempo, se la había vuelto a jugar. Como un sátiro despiadado, con su pátina naranja, lamedora de hojas antiguas, había logrado tintar también su presente, esta vez con los colores amables de su niñez perdida.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Tiempo, verdugo del tiempo

Por vez primera el cuco
salió del reloj de idem.
Dejó el segundero a mano derecha para posarse en el mes siguiente.
Pero al volar, el tiempo se paró en seco y advirtió resignado:
“Roto el tiempo, ya no sé vivir”.

lunes, 18 de octubre de 2010

Escucha:

Alzando los ojos del libro para oír la suave métrica del gas percutiendo a través de la nada, siento, de golpe, conscientemente, las vidas que potencialmente existen en mí y que se están perdiendo. Es una de mis fantasías la de que cada uno de nosotros posee muchas vidas potenciales. Están en nuestro interior, digamos, con otras tantas hileras de metal, brillantes vías de ferrocarril. Marchando por una de ellas, hacia el destino, podemos ver a las otras a nuestro lado, en las que también podíamos habernos embarcado, en las que podríamos aún viajar si tuviéramos solamente la fuerza necesaria para hacer el cambio.
¿Bostezan ustedes? Éste es, simplemente, mi modo de decir que estoy solo.




 Texto: Guillermo Teimoy.

lunes, 4 de octubre de 2010

tdt


“ -Entonces no hay duda - dije yo - de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa  más que las sombras de los objetos fabricados.
-Es enteramente forzoso-dijo.”
El mito de la caverna ( República VII). Platón.

¡Auuuuuu! Aulló lastimeramente el coleccionista de imágenes. ¡Auuuuuuuuuu!, ¡Atragantemos al mundo con imágenes!. Y reía. 
Ponía la máquina en movimiento dándole a la palanca oxidada que iba del “on” al “off” con un grito desesperado y agudo. La maquinaria rugía y explotaba con chispas y humaredas azules en un universo disparatado de engranajes, de poleas, de ruedas, ruedecillas y cadenas de dientes metálicos. Las imágenes flotaban en el aire espeso como resultado de aquel rito orgiástico y maravilloso. Flotaban y bailaban. Fluían en un devenir grotesco. Llegaban a  cada rincón imponiendo la dictadura de los juglares. Se extendían con movimientos sigilosos y repugnantes. Y su dulce deformidad, su plácido sigilo, su adictiva y templada sedación anestesiaban uno a uno, los cadáveres exquisitos.

martes, 28 de septiembre de 2010

La feria


Dos octogenarias bebían limonada de un vaso de cartón. Un grupo de niños levantaba el polvo de la plaza y una pareja de novios compraba un algodón de azúcar. Yo era feliz con mi manzana empapada en caramelo y mis zapatos de charol.

Una bolsa de almendras garrapiñadas en su bolsillo: “Son para después”.

Al otro lado de las murallas había música, se oían platillos, y tambores, y maracas y hombres con bigote cantando a ritmo de samba. ¡Qué maravilla!, ¿verdad?, ¡Cuánto ruido, y cuánta gente, y cuántos disparates!. Lo miraba y él asentía, y sonreía también. De su mano iba, como una princesa .

Entre el polvo, el azúcar y los vendedores de globos había una tómbola muy grande. Y mientras comprábamos un boleto él me limpiaba la boca de caramelo mojando sus dedos en saliva, aunque sabía que me a mí me daba aquello mucho repelús.

Me llevé aquella enorme serpiente de colores. Blanda y verde. De brillantes destellos. La paseé como un triunfo por toda la feria, igual que paseaba junto a él, por la feria, o por el parque, o a comprar el pan y el periódico.

Tanta gente con sus globos de colores y él se agachaba y me ataba los cordones, sin que yo se lo pidiera.

“Dame la mano”, y yo se la daba, y mi mano diminuta se perdía en su palma áspera como el cuero. Y detrás iba yo, persiguiendo disparates de la mano de papá.


domingo, 19 de septiembre de 2010

Perfumes

Por mi ventana se cuela la tarta de pimiento verde y queso gorgonzola en forma de aroma espeso.

Es Domingo. Mediodía.

Mis sábanas huelen a sándalo y a corteza de roble seco.

Las tuyas a jazmín, mimosa y lavanda silvestre.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Motel

Devota del vino blanco, sierva de la luz rojiza de una habitación de hotel.

Víctima de profundas verborreas, de caldos viscerales, de ácidos alientos y del calor corporal.

Cansada de las piernas y de los peces.

Sus pechos inertes se derraman cada noche y cada tarde.

Han dejado de ser tiernos.

martes, 14 de septiembre de 2010

Poema del 36 de Agosto

Las sombras han dejado de ser refugio.

La luz de las siete de la tarde es tenue y ámbar.

El sol, mustio y templado.

Agradable ahora.


Te limpiaste en un Septiembre

Las hojas que caían

en tus zapatos,

para emprender de nuevo

el camino

por senderos

desconocidos,

otoñales.


Que no te importe el otoño

que comas uvas y ciruelas claudias

que bebas moscatel en cuencos de porcelana añeja

que camines entre marrón y verde oliva,

entre todos los deslices que acechan en el trayecto,

ya ayer, sembrado de hojas caducas.

lunes, 2 de agosto de 2010

Exposición en el Alcaraván



Exposición de mis dibujos en el Alcaraván (Salamanca).
Marzo 2010.

...Y por fin tuve paciencia y el vídeo se cargó.

Ahí lo dejo, ahora sí.

domingo, 1 de agosto de 2010

London eye

Desde la noria casi se tocaban las partículas de cielo, que, como minúsculas teselas de un mosaico, configuraban un empedrado blanquiazul y heterogéneo.

La única foto que conservaba de aquel viaje, la de la noria.

No había monumentos, ni banderas, ni relojes de dorados destellos, sólo la noria, del otro lado del río.

No es que la noria fuese algo representativo de aquel viaje, ni mucho menos, pero le habían gustado aquellos rayos blancos que dividían uno tras otro el horizonte y las cabinas acristaladas y redonditas que reflejaban la luz del sol de Julio.

Había guardado la foto en el cajón de las cosas importantes, y cinco meses después se producía aquel reencuentro.

Recordaba aquellos días con nostalgia, y si acaso, con cierto dulzor en tímidas dosis. Parecía como si de la foto emanase ese olor a asfalto quemado y a muffin de arándanos, y si se la arrimaba un momentito a la oreja, se dejaba sentir un murmullo de palabras elegantes, nacidas en la faringe del Támesis.

Té, menta, cacao

humedad y canela,

pastas y tabaco de liar

jengibre y manzanas verdes

zumo de grosella, ardillas, Hyde Park.

Abrió el cajón y volvió a guardar la foto. Se hizo a sí misma la promesa de que la próxima vez, no tardaría tanto en abrir ese cajón.



sábado, 24 de julio de 2010

L' Homme Sans Trucage

Azúcar candi, jabón de Marsella, cera de abeja, cola de pescado, leche de higo y tisana de cebada. Todo muy bien mezclado, removido con paciencia, y media hora en el horno, con mucho mimo, como dictaba la receta del libro "Cocinar con pastel y catedrales góticas".
Página 639: Elaboración del ilustrísimo señor doctor monsieur Fragonard.

sábado, 3 de julio de 2010

El sueño


La particular tregua de lo cotidiano

Mullida, sosegada.

Mudada la vida,

En fragmentos caprichosos.

Aleatorios.


Tan dócil se abandona al sopor,

Ensoñación inconsistente a la que se entrega sumisa.

Y se deja, a sí misma, marchar.



martes, 29 de junio de 2010

Gitana


En lo que tarda un parpadeo en cruzar el café cantante de lao a lao, pisa cuatro versos octosílabos de una taconeá, y envenena a Francisco “el seco”, al otro lado del colmao.

Entre falseta y falseta, un desplante y tacatá, se vuelve, tacatá...

Frunce el ceño, con los ojos encendidos, tacatá...

Entre cantiñas y melismas...

Tacatá, ¡tá y tá!.

Colección de ademanes furiosos, arriba y abajo, y se para, y despacio...

Los floreos de la guitarra. Ella los reparte a raudales, entre el público que jalea, encrespando las falanges de sus dedos arrugados.

Un lamento grave, ronco y rajado le pellizca el alma, la encandila y guía sus vueltas, sus idas, sus venidas, su contorsionismo improvisado: “El seco”, su debilidad pervertida por el cante, es tan gitano como ella.


miércoles, 23 de junio de 2010

El pacto

Riega todas las tardes de domingo las melodías de los amores que florecen en el verano y pasean por el parque sus promesas estivales.


Así es como los amantes ven perdurar su plácida y frágil ensoñación del amor idílico mientras él alimenta su blues cansino con un par de monedas lanzadas al vuelo.


Un acuerdo tácito, el convenio perfecto.

sábado, 19 de junio de 2010

Durmiente



Te encontré entre sábanas de algodón.
tan indefenso,
tan incosciente,
que tenías todas las verdades recónditas
huídas entre los pliegues de tu letargo blanco y ajeno.

viernes, 18 de junio de 2010

jueves, 17 de junio de 2010

La Palma

Las palmeras nunca dicen nada.
Son, de los árboles, como esas cartas blancas sin dibujo, esas que valen para todo.
El prototipo de árbol que dibujan los niños en todas las guarderías, que algunas veces reflejan la luz y envían, a lo lejos, un espectro de colores prestados.
Pero no es mérito suyo, porque son árboles que callan y que son y están. Testigos en los parques donde los niños juegan, como esas cartas blancas sobre el tapete verde.


martes, 15 de junio de 2010

Bar de alterne

Calló,calló después de buscar esa palabra al umbral de un vaso de cerveza, repasada la orilla con un carmín de rojo piruleta, goloso.

Calló y otorgó, concedió la palabra a la misma música que le había traído hasta allí: Bob Dylan, un loco perenne y “the answer , my friend, is blowing in the wind, the answer is blowing in the wind” y “the wind” era la atmósfera caliente del bar de turno, o el bar de abajo, o del de la esquina.

Quemaba la niebla de nicotina y alquitrán, abrasaba el Jameson en su garganta y ardía ella en deseos de plantarse allí y pedirle que la llevase a su casa, que no tenía adónde ir, ni con quién ir, lo cual era peor en ese caso, en esas circunstancias tan nocturnas, tan ebrias, tan absurdamente premeditadas. No, no se mezclaría con esa clase de chusma, no al menos esa noche: tenía que darle de comer al gato, y una charla pendiente con la alcachofa de la ducha. Se estiró la falda, sin ninguna delicadeza, apuró el último trago, que era ya hielo con algunos grados, y se fue, rasgando la humareda en aspavientos de mujer fatal, con la música a otra parte.


martes, 4 de mayo de 2010

Muchacha en la playa


Te prometo amor, que nos sentaremos en la arena y contemplaremos juntos
todos los horizontes.
Y que hablaremos de ti y de mí, de la vida y del amor,
sin estándares ni mieles.
Te prometo que hallarás siempre mi mano
cuando extiendas la tuya para tocar la arena.
Te lo prometo amor,
siempre.

viernes, 9 de abril de 2010

Éxodo


La piel del extranjero

la piel cruel del desgarrado
la patria que se aleja,
la patria se ha dejado,
un amor en sus colinas
lágrimas, en su costado
y un adiós que en el paladar duele,
huye,
y como del alba la calima
vuelve,
vuelve tempestad,
vuelve, ¡vida mía!
que el dolor del extranjero
es caduco,
es neblina.

jueves, 8 de abril de 2010

Las tres gracias

Sonaban el Banhú, el Sanxián y la pipa. Los collares estallaban y rebotaban en Si sostenido, los pendientes de plata vieja repasaban, nota a nota, las sordas sacudidas del tambor de cobre. Rojos, fucsias, amarillos, verdes aliñaban con destellos fugaces las idas y las venidas de los largos cabellos negro azabache mecidos por la flauta dulce: El anciano Takú convertía, al soplar, las notas en órdenes invisibles, sólo perceptibles por las mujercitas del monte Taramé, que un buen día brotaron, cuando el viento danzarín se topó con una caña de bambú...

lunes, 29 de marzo de 2010

La bailarina de ballet


Cabriolas, pliés, vueltas, brincos, piruetas, giralunas... Cuentan que cada noche le baila a la luna llena en una terraza de ladrillo rojo y plata.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Laúd

Sus dedos huesudos, ágiles, se deshacían en limpios arpegios, apuraban acordes precisos, que le traían a la memoria todas las primaveras de su vida.

domingo, 14 de marzo de 2010

El asesinato de Marat



Aquella noche, la taza de café se enfriaba sin remedio en la cocina. La loza de vidrio verde albergaba en su seno aquel líquido marrón quieto, estático, frío.

Se miró al espejo, como un acto involuntario, porque lo hacía continuamente, casi sin darse cuenta. Se miró al espejo y se puso la bata roja, llena de bolitas. Veintiséis, pensó. Veintiséis y qué. Encendió la luz de la cocina, que centelleaba a cada poco y emitía un zumbido sordo. Ató sus rizos en un moño alto, le molestaban al comer. Una fina capa de nata flotaba en aquel café helado, y junto a la taza, una madalena desecha en migajas y una barrita de muesli. ¿Qué es lo que me ha traído hasta aquí?, hasta esta casa, hasta este momento. Instantes, son los instantes los que me han traído hasta aquí. Una mosca gris se posó en el plato de loza de vidrio verde que sujetaba la taza de café en aquel bodegón perdido. Le dio un sorbo al café con la mirada perdida en el vuelo de aquel insecto. Ya no había calefacción y sin embargo el ambiente era asfixiante, el olor a fritura atrapaba sin piedad, las sartenes salpicadas con salsa de tomate, un tenedor manchado de huevo, restos de espaguetis en el desagüe. Se frotó los ojos que le escocían del sueño y arrastró sin querer con los dedos todo el maquillaje. Se había duchado hacía una hora y se sentía más sucia que nunca. Pensó en volverse a la cama. La mosca zumbaba insistentemente a su alrededor como un satélite podrido. Iba y volvía con aleteos nauseabundos. Empuñó un trapo sucio de la meseta pero lo volvió a posar. Ella no mataría ni a una mosca. Tiene gracia. Encendió un cigarrillo y a la mitad lo apagó en el café.

Se miró al espejo, esta vez para limpiarse la sangre. Las baldosas teñidas de rojo le irritaban. Apagó la luz y se acostó con el zumbido de la culpa devorándole los tímpanos: muerte.

viernes, 12 de marzo de 2010

Valsecito


 Giran de repente, desatándose en sus vueltas...Y el Vals, como un enjambre,los envuelve y los atrapa.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El gatopardo


 Tierras, dorados, ocres...cobrizos, bronces...queriendo también hablar el lenguaje cifrado de los felinos...

martes, 9 de marzo de 2010

Madre


Cuentan que la noche fue cortejada por el viento poniendo un huevo de plata en el vientre de la oscuridad. Cuando Eros, el Deseo, salió de ese huevo, puso el Universo en movimiento...

sábado, 6 de marzo de 2010

Blanco de plomo


A las ocho en el reloj, por el camino de baldosas blancas y mullidas.

lunes, 1 de marzo de 2010

Lost in translation

Frankfurt era frío, frío en invierno, frío en verano.Frankfurt olía a pastel de manzana, a fideos chinos, a café con espuma, a ladrillo rojo, a rascacielos de neón, a cielo encapotado, a perfume caro. Frankfurt impecable, Frankfurt estéril.
Turbia, el agua estaba turbia, naranja por el óxido dormido de las tuberías de Staufenbergstrasse 4.
Hacía media hora que se había marchado, con prisa, como siempre,dejándome el silencio en una ráfaga y los labios mojados. La nieve caía con pereza a esas horas. Yo, recién duchada, la observaba mientras la persiana subía sola,a cámara lenta. Me quedé observando la habitación, tan metida en mí, que ni siquiera sentía rugir el aspirador...
...El cuarto era cálido. Había fotos suyas pegadas en los armarios. Olía a gel de ducha, a desodorante con prisas, al sudor de la noche anterior, olía a saliva y a sexo. Sonreí,le amaba.

sábado, 27 de febrero de 2010

El Beso




Y dejaron de mirarse el uno al otro mientras pescaban mariposas en bocas ajenas.