lunes, 21 de noviembre de 2011

Ágora


Cada pueblo tiene el líder que se merece. La gran invención griega.

Pero el hombre de la caja de madera piensa en Pitágoras, y en la suma de los catetos al cuadrado.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Madre


Qué vida más vivida, más mascada.

Y a pesar de ello no manejo fórmulas,
No he archivado todas las respuestas. 
Yo sólo colecciono frasquitos de perfume.
Algún día tú, tendrás los tuyos.

 
                                    

martes, 25 de octubre de 2011

Pequeño patio de vecinos



Un tira y afloja con las vicisitudes del cosmos.
Observar sin inmiscuirse.
Raviolis en platos cuadrados de porcelana china.
Caipirinhas en copas de vermú.
La liturgia de hacer arte.

viernes, 14 de octubre de 2011

Mar de ladrillo


El que con alientos salados envuelve a las ciudades modernas en melancólicos vahos. El que sopla a barlovento en las vigas de hormigón.
El que ha construido-con calimas marineras en verano y con vientos polares en invierno-y custodia, el  pasado de las metrópolis de cristal.

[aunque parezca que nunca lo han tenido y fue su mar, su pasado y su presente].

lunes, 10 de octubre de 2011

Martina


Sólo se fracasa una vez,
Las demás veces, se vence siempre.





[...]Escribir, escribir, contra la muerte
Escribir, escribir para vivir
para llegar a mí
para iluminar
para ser la voz de las palabras, y luego sólo las palabras
y ya más tarde nada
mas que un rumor del viento.

Escribir, escribir contra la muerte,
en medio de la belleza del mundo
o en medio de su enorme estupidez,
Escribir, escribir, porque he aprendido
que el acto de escribir revela cosas.
Cosas que antes no estaban.

Cosas cercanas
que desde entonces se quedan contigo
porque una hoja en blanco es un mapa
y una brújula un lápiz,
mas a dónde[...]
 
          "Última foto juntos"
                         S.A.S.

miércoles, 5 de octubre de 2011

La Verbena

 Dos veranos felices se asoman al solsticio. Y mientras, en la romería, se asan sardinas y se come pan de maíz.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Ángela. canela


     
Pretendo, como cada madrugada, 
zarpar por su piel melocotón 
con mis intenciones desnudas.

Hoy prefiero, sin embargo, no tocarla. 
No tocarla, percibirla desde lejos. 
Aprenderla con mis pupilas, con mis manos, 
con mi vientre y mis nudillos.
Y no acostumbrarme jamás, 
a su contemplación afrodisíaca.