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domingo, 26 de agosto de 2012

Sunset



  Pero él prefería observar otro ocaso, el suyo propio; en el que el cielo desteñido de las paredes del salón-comedor sería el único testigo de su aburrimiento crepuscular.

martes, 26 de junio de 2012

Shanghai



  En la aldea de Dehang los colibrís duermen la ola de calor con la miel entre los labios. Las sombrillas de papel arden y estallan en una nube de confeti, los lichis maduran a la velocidad del rayo y deslizan su almíbar blando por las cortezas de los árboles calientes. Los abejorros les bailan a las flores de los sombreros de paja. 

  Ese calor a destiempo es el responsable del baile de los samuráis, del festival de fuentes, de la floración temprana de los nenúfares, de la leche helada de almendras y de los jugos de mandarinas satsumas.

                                    

lunes, 30 de enero de 2012

Otro café


-Tráigame un café, por favor. Un café bien caliente. Con humo blanco, espeso de olor tostado. Quiero, quiero ese de la carta, el “café brulé”. Muy cargado, y muy caliente, como le he dicho. ¿Le ponen crema de cacao aquí? pues sí, quisiera un poco. Es que vengo de la peluquería, ¿sabe usted?, y me han hecho este corte horroroso...así me alegro un poco el día. Y ahora que lo pienso, ¿le puede poner un chorrito extra de Drambuie?. No, noo, no piense que...no suelo beber, pero me ha sorprendido este chaparrón cuando salía del salón de coiffure y me pica un poco aquí, en la garganta. Gracias, muchas gracias. Otra cosa, la corteza de limón, se la puede usted retirar antes de servírmelo si me hace el favor, es que me da dentera, no obstante qué amargor más delicado, ¿verdad?, ¿no cree?. Es que soy muy cafetera, ¿sabe?. Sí, en mi casa siempre hemos sido muy de café. Con leche o nata en el desayuno, café moka después de comer, un cortadito con lenguas de gato en la merienda y descafeinado con miel para el resopón, en los días  más crudos del  invierno. Un momento,  ¡Canela!, póngale bien de canela, que como decía mi hermano Ramón: “la canela y el limón, en el café, hacen bendición”. Ay mi Ramón, bendito él y su coca de piñones. Es que era panadero mi Ramón, ¿sabe?, que descanse en paz mi Ramón, como lo quería, mi Ramón. Sí, muy amable, gracias otra vez. Qué retahílas hijo, disculpe. ¡ Joven!, ¡joven!, ¿Sería mucho pedir que me lo sirva en copa flauta?. Es que en copa siempre va un poquito más,  aunque yo soy más de taza, y no le voy a engañar, vengo con un poco de hambre. ¿Un barquillo parisien me pondría usted, mozo?, y una cuchara de mango largo, para remover, que son muy elegantes y sino no llego al chocolate del final. Gracias, gracias otra vez, joven.

  -Carmela, Carmela, ha venido a verla su hija, ¿se acuerda?. Sí, Chelo, su hija, Chelito. Han venido sus nietos con ella. ¿Qué?, sí, sus nietos. Pepín y Martita. Levántese, vamos. Bueno, yo le traigo la rebeca. Vamos, que tienen muchas ganas de verla. ¿Cómo?. No Mela, Melita no, otro café no, que sabe que no le hace bien.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Ángela. canela


     
Pretendo, como cada madrugada, 
zarpar por su piel melocotón 
con mis intenciones desnudas.

Hoy prefiero, sin embargo, no tocarla. 
No tocarla, percibirla desde lejos. 
Aprenderla con mis pupilas, con mis manos, 
con mi vientre y mis nudillos.
Y no acostumbrarme jamás, 
a su contemplación afrodisíaca.

                         

sábado, 6 de agosto de 2011

La Anacoreta

    
  El teléfono chilló. Se fue a la fiesta de los pavos reales y se dió a las patatas y al vino tinto de brick.
  Añoró el sofá, el té americano y el tarro de crema catalana entre sus muslos. Corrió a casa a ser eremita en una noche de Viernes.

jueves, 21 de julio de 2011

Acuarelita

  
  Que compartamos una paella para dos en una terraza con sillas de aluminio. Debajo de una sombrilla de fanta naranja clavada en algún paseo al lado del mar. 

Es todo lo que me pido para este verano.